Existen situaciones en las que una persona, sin necesariamente haber cometido una ilegalidad, obtiene una ventaja económica a costa de otra sin que exista un motivo jurídico que lo justifique. En esos casos puede entrar en juego la figura del enriquecimiento injusto, también conocida como enriquecimiento sin causa.
Aunque es muy utilizada en la práctica, no sirve para cualquier desequilibrio patrimonial ni puede plantearse como una vía genérica para reclamar cuando una relación económica termina mal. Su aplicación exige el cumplimiento de unos requisitos muy concretos.
